En su casa, o en otras palabras, su jaula, el ratón vivía una vida muy cómoda. Tenía comida muy deliciosa todos los días, su propia cama, y otros lujos que a él le gustaban mucho. Esperaba que su vida fuera como esto para toda su vida, sin preocupaciones.
Sin embargo, un día uno de los ratones muy rudos del mundo exterior vino a la ventana cerca de su jaula y gritó muy fuerte. El ratón se levantó y observó el otro ratón con malevolencia. Esto ratón, pensaba, era menos bien educado que él, y el ratón domesticado quería que el otro saliera muy pronto.
Abrió la ventana un poco y respondió, “Hola señor, ¿qué quieres?“
El otro, con una gran carcajada, gritó, “¡Hola! Estoy muy feliz que te reunas conmigo hoy. ¡Quiero salvar tu vida y convenzo a tú por qué necesitas salir de tu casa y reunirte con tus propios hermanos! Confía en mi, ¡tu vida de hoy en día es peor que la vida que nuestros ratones viven!“
El ratón domesticado no le gustaban las ideas del otro. Dudaba que la vida de los ratones rudos fuera mejor que su vida elegante. También, esperaba que este ratón no fuera a obligar el ratón domesticado a cambiar su vida.
“Señor,“ el ratón respondió con una voz equilibrada. “No puedo aceptar tu oferta y, por favor, déjame en paz. Estoy tarde para mi desayuno y tengo mucho hambre.“ Pensaba que el ratón rudo fuera a salir por cortesía.
De repente, el otro silbó, y muchos ratones rudos vinieron muy pronto. Con malevolencia en sus ojos, los ratones se acercaron al ratón domesticado, y el ratón rudo dijo, “Lo siento, pero no puedes tomar esta decisión. Todos los ratones necesitan vivir juntos y apoyar a cada ratón, y no te excluyes.“
El ratón domesticado lamentaba que abriera la ventana esta mañana.
(Mi cuento parece a mí muy comunista... =P)
Comunista...jajaja :D Un poco morboso también
ReplyDeletePobrecito, espero que el ratón podría escapar a un país diferente...o puede ser un ratón que estaba en el cuarto 101 de 1984
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