Lo siento, mi cuento es un poco largo, pero espero que a ustedes les guste :)
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Era un ratón moreno que se llamaba Emile. A Emile le
encantaba comer, y siempre buscaba comida en la basura de los humanos. Sin
embargo, recientemente, él empezaba a comer en un restaurante
nuevo, "La Ratatouille." Remy, el hermano de Emile, era un ratón también, pero un muy bueno cocinero. Abrió "La Ratatouille" con Linguini, el
amigo humano de Remy.
A Emile le encantaba Remy tan como comer. Deseaba que
el restaurante pudiera ser el más popular del mundo, y quería
ayudar a su hermano.
Un día, Emile le dijo a Remy, “Quiero cocinar como tú! Y
entonces, puedo ayudar en tu restaurante.”
Remy estaba muy entusiasmado, porque antes, no tenía interés
en cocinar. “¡Sí, mi hermano, te enseñará cocinar!”
Sin embargo…
“¡No, Emile, esto es sal! ¡No es azúcar!”
“¡Ay dios mío, Emile! Esto se sabe tan mal como la
basura.”
Emile comía basura y no podía
diferenciar el sabor entre muchas comidas; entonces, no pudo cocinar. Remy estaba irritado
y desilusionado.
“Emile, nunca puedes ser cocinero.”
Emile estaba tan triste. Solamente quería
ayudar, pero en lugar, Remy estaba irritado.
“Yo soy lo peor hermano del mundo…”
El próximo día, Emile caminó al
restaurante para comer, pero no podía enterar porque no quería
encontrar a (?) Remy.
De repente, la puerta del restaurante abrió, y Remy
sonrió a Emile.
“Emile, levanta allí, en la esquina de este
camino. Quiero que tú recojas más
rátones para comer en mi restaurante. ¿Puedes ayudarme?”
“¡Si!”
Por muchas horas, en una voz grande, Emile gritó y
gritó, “¡Ven al restaurante Ratatouille! ¡No puede encontrar un restaurante
mejor que la Ratatouille! ¡Ven, ven!”
En la noche, después del restaurante cerró, Remy le dijo
a Emile,
“Hoy, había más personas que
comieron en mi restaurante que los días anteriores. ¡Gracias, Emile por tu ayuda!”
Emile estaba tan feliz.